Obtener financiación para el proyecto, mantener largas consultas con los asesores, negociar sin descanso y revisar una y otra vez el contrato de inversión. Por fin, el cierre. Cuando, tras varias semanas de conversaciones y trabajo intensos, se consigue cerrar la operación, todos sienten alivio. Parece que un contrato de varias decenas o incluso cientos de páginas, incluidos sus anexos, incorpora todas las garantías y reservas necesarias y prevé sanciones que incentivarán adecuadamente su correcto cumplimiento…
Las partes comienzan a ejecutar lo pactado y se inicia la colaboración o se adquiere la entidad. Todo sigue el plan acordado y el futuro parece inmejorable. Se abren nuevas oportunidades, la empresa crece y ambas partes están satisfechas. En ese escenario, ni siquiera harían falta las garantías y reservas, y mucho menos las disposiciones detalladas sobre sanciones. En realidad, el contrato podría reducirse a una quincena de páginas.
La cuenta escrow: protección ante posibles problemas
Aunque esta forma de cumplimiento de las obligaciones recíprocas por la contraparte sea el sueño de cualquier empresario, quien tiene los pies en la tierra sabe que la función del contrato es proteger frente a posibles problemas. Por muy utópica que sea la visión de quien da sus primeros pasos en el mercado de operaciones, pronto comprenderá que confiar en los demás no basta para llevar un negocio rentable y que un buen contrato contempla todas las eventualidades.
Como ya se ha mencionado, en los contratos de compraventa suele esperarse que el vendedor formule garantías concretas al comprador sobre el objeto de la venta, ya sea su situación jurídica, por ejemplo la de las participaciones, o la situación patrimonial de la sociedad adquirida. Si se incumple el contrato o se realizan declaraciones falsas, la otra parte tendrá derecho a reclamar daños y perjuicios conforme a lo pactado o a las reglas generales.
Esto podría parecer suficiente para proteger al comprador, pero conviene recordar que incluso lo escrito tiene poco valor si no se establecen mecanismos adecuados para exigir su cumplimiento. Los procedimientos de cobro pueden durar años y, en el peor de los casos, resultar infructuosos, por ejemplo si el vendedor deviene insolvente posteriormente.
¿Cómo funciona en la práctica?
Parte del precio de la operación puede depositarse como garantía en una cuenta escrow y abonarse cuando se cumplan las condiciones acordadas con el banco. Este comprueba los requisitos de pago establecidos en el contrato; de ello no debe deducirse que resuelva automáticamente cualquier controversia sobre el incumplimiento de la compraventa. También debe distinguirse la cuenta escrow de la cuenta fiduciaria que cumple los requisitos del artículo 59 de la Ley Bancaria polaca.
La liquidación se realiza conforme a las condiciones acordadas entre las partes de la operación y el banco en el contrato de cuenta escrow. Sus cláusulas pueden, entre otras cosas, limitar los pagos al comprador tanto en importe, a una parte del precio, como en el tiempo, por ejemplo a dos o tres años desde la firma. Normalmente, el vendedor deposita o inmoviliza en esa cuenta una cantidad equivalente a la parte del precio pactada, por ejemplo el 10 %.
El banco ejecuta el contrato escrow, controla los pagos con cargo a la cuenta y, una vez cumplidas las condiciones previstas, abona directamente al comprador el importe reclamado conforme al contrato.
Asegure la efectividad de sus reclamaciones
En conclusión, este mecanismo aporta mayor seguridad a las relaciones económicas entre las partes de la operación al permitir la satisfacción rápida y eficaz de las reclamaciones contractuales mediante transferencias automáticas de fondos. Además, determinadas modalidades de cuenta escrow ofrecen al comprador una protección adicional: si el vendedor deviene insolvente, sufre embargos ejecutivos o incluso fallece, los fondos de la cuenta fiduciaria quedan protegidos durante el plazo previsto en el contrato y no pueden destinarse a otros fines (artículo 59, apartados 4 a 6, de la Ley Bancaria polaca).
Actualmente, la gran mayoría de los bancos ofrece este servicio. Las condiciones del contrato pueden adaptarse a las necesidades particulares de las partes. Facilitar la satisfacción de las reclamaciones mediante una cuenta escrow parece una práctica que ya debería ser habitual en los contratos de operaciones empresariales.





